Y pensar que mi
voto era a Paris…
A veces tengo ganas de huir, de escaparme y dejarlo todo.
Después de esta gran experiencia se a donde iría.
El destino es una
ciudad, una hermosa ciudad donde la historia es el presente y se mezcla lo
antiguo con lo moderno todo iluminado por lo divino. Todos los caminos llevan a
dicha ciudad y destacan grandes nombres como Leonardo Da Vinci, Benigni, Miguel
Angel, Rafael…
¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente lo fugitivo permanece y dura!
Allí fuimos,
dejando el instituto y cogiendo un avión en Santander. Miedos y emociones nos
rodeaban antes de llegar a las aproximaciones del Tíber.
Nada más llegar,
fuimos noticia mundial. Nosotros no, la fumata blanca abrumo a las aladas estatuas
del Vaticano anunciando al Papa Francisco I. Lastima no poder ver el ambiente,
lo único desaprovechado.
Todo lo demás, ¡fantástico!
Nada más llegar, vimos el coliseo iluminado bajo las
estrellas y formamos el grupo de los Gontzis: Santi, Jessi, Luca, Idoia, Bea,
Elena, Yoli, Beatriz y yo, al que en ocasiones se acoplaron Alicia y Bada.
Que decepción el autobús panorámico y que ilusión el reino
del barroco. La plaza del pueblo, con su bonito obelisco, la plaza de España,
sin flores, la plaza Navona, con sus artistas y donde Idoia y Alicia se
llevaron buenas caricaturas, la plaza Venecia, impresionante desde lejos…
Y como no, la Fontana de Trevi. Oyes caer las gotas de
agua mientras un reinante Neptuno te acecha con su poderío. Si tiras una moneda
vuelves a Roma, si tiras dos encuentras novio y si tiras tres te divorcias. Yo
tire dos, pero no seguidas, no sé si funcionara aun así espero que la
afortunada se me aparezca pronto.
Y como olvidarme del silencioso panteón de Agripa coronado
por una cúpula perforada por el famoso “oculum” donde descubrimos que
verdaderamente entra el agua cuando llueve pero se evapora.
También nos gusto todo lo romano, el foro, el Paletino, el
coliseo… aunque yo me quede con ganas de ver más. No hubiese estado mal
adentrarnos por las termas de Caracalla o bajar a meter la mano a la boca de la
verdad.
Y no nos podemos olvidar del país más pequeño del mundo
donde residen con el Papa grandes obras de arte. Aunque algunos antes de ver el
discóbolo o la escuela de Atenas prefirieron cambiar monedas del Papa.
Irse a confesar a la basílica de San Pedro, habiendo
visitado anteriormente las otras tres: Santa María la Mayor, San Juan y San
Pablo… no tiene precio, pero tampoco subir las 390 escaleras para ver desde la cúpula
más grande del mundo la maravillosa ciudad, bueno si que tiene pero unos siete
euros.
¿Qué os puedo decir? Me encanto todo. El foro, la fontana
de Trevi, los inmensos obeliscos y como no el Vaticano. Aquello es otro mundo
al que os recomiendo que vayáis.
Encima yo, iba con muy buena compañía donde risas y grandes
momentos no faltaron. Libertad absoluta utilizada para ver iglesias, todo
iglesias. Bea y Elena estaban ya hartas de ver tanto retablo y crucifijo.
Lo más bonito de Roma, como no, el campo di Fiori, una
maravilla. Merecía la pena ir a ver unos cuantos puestos con flores y una
especia de “jueveros” a lo italiano. Es verdad quitando los domingos en Oriñon y
en algunos otros sitios, no hay nada igual en otro sitio. Por lo menos, comimos
una buena macedonia.
Fotos tenemos para dar y regalar, llevábamos con nosotros
un gran fotógrafo, Gonzalo, con el que pasamos muy buenos momentos. Tenemos
fotos naturales, tumbados, a oscuras, claras, con ojos rojos, a traición… fotos por todos los monumentos.
Ahora entiendo porque dicen que es una de las ciudades del
amor, por todas las rosas que podemos encontrar. Azules, amarillas, blancas,
rojas y todas te las regalan. ¿Verdad Jessica? Eso sí, luego persiguen al pobre
Santi para que las pague. Pasa lo mismo si te quieres sacar una foto con los
fuertes centuriones, aunque son mil veces más bonitos los de Castro de la Pasión
Viviente.
¡Yo me lo he pasado genial!
Las noches fantásticas y con buena compañía. Huyendo de la
francesa y espiando a los profesores desde “Radio Patio”, jugando al quinito
con máximos y mínimos, matando pájaros con un laser y discutiendo.
Tengo miles de anécdotas graciosas que contaros. Pero
cuando Gonzalo y yo acabemos el video, lo entenderéis todo muchísimo mejor.
Os voy a contar la mejor de todas.
Sábado a
la noche. Alicia, Santi, Bea, Elena, Bada, Jessi, Luca, Idoia y yo nos recorrimos de
punta a punta casi toda Roma con la intención de ir a una zona de fiesta
llamada el “trastecho, pesticho, pestacho, tristacho” en definitiva, que nadie
nos entendía. Cuando por fin encontramos la discoteca donde supuestamente nos
lo íbamos a pasar bien, dos italianas bastante majas nos explicaron que era una
fiesta de monjas y putas, pero al ver el ambiente, nuestro despiste y demás
decidimos volver a la habitación donde se puede decir que nos lo pasamos en
grande.
He disfrutado mucho con vosotros, me he dado cuenta de que
solos podemos viajar, he conocido un mundo extraordinario y doy gracias de todo
a Santi, Jessi, Luca, Idoia, Bada, Elena, Alicia, Bea, Yoli y Bea por haber
estado allí. Tendremos que volver a ver la boca de la verdad y la iglesia
de la muerte. También tengo que darles
las gracias a Marieta, Gonzalo y Julia por habernos acompañado.
He necesitado dos días para recuperarme…